A veces, cuando nos pica la curiosidad por visitar un blog, tenemos la tendencia a leer únicamente las entradas más recientes, como si el resto hubieran perdido el valor con el tiempo.
Probablemente obtendréis un resultado más satisfactorio de vuestra visita, si accedéis por los temas que os susciten más interés.
No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

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sábado, 24 de febrero de 2018

Complejos de España: ratón de campo y ratón de ciudad...

El habitat natural de los animales es el monte. Aunque algunos animales, como el perro, desde hace  miles de años han cambiado su habitat natural.

Y por el mismo camino, podemos decir que el habitat natural de los humanos en un principio fué vagar...
El carácter nómada del ser humano, es su origen. Aunque luego el ser humano se asentó, y su habitat natural pasó a ser tribial. Luego se formaron las aldeas y pueblos, y finalmente creo que se puede decir que el habitat natural del hombre es la ciudad. Aunque del mismo modo que algunas especies de animales "decidieron" aliarse al hombre para no tener que cazar, muchos hombres, deciden vivir en aldeas y pueblos con el fin de pasar la vida de una manera más "tranquila"-una tranquilidad relativa-.

Quien vive en un pequeño pueblo libra su mente del ruido y de la prisa. Pero no la libra de los "miramientos" y la "reputación" que ha de guardar ante sus vecinos. Que a menudo -en unas personas más que en otras-, esos miramientos aparecen cada día, enrabietadx con lo que ha dicho éste o aquel, o preocupadx por lo que pensarán de lo que se ha hecho o dicho...

Yo nací y crecí en un pueblo, y estoy terminando y terminaré de crecer en la ciudad si todo sigue como hasta ahora. Por eso me veo obligado a ser justo con las ventajas y desventajas de vivir en uno u otro sitio. Ser justo, con mayor o menor éxito: pero lo intento... Y es que yo ya he elegido dónde quiero vivir, pero siempre me gusta que las realidades y verdades de la vida se sobrepongan a mis intuiciones y opiniones: bien sea para apoyarlas o bien para intentar cambiarlas.

El animal, pues, yo diría que es libre -de espacio- en el monte, pero está condenado a cazar cada día para sobrevivir, en el caso por ejemplo de un lobo. Y en el caso de ser un hervívoro, por norma general tendrá depredadores acechando siempre...


 Algunos dicen que los animales son felices así, cazando, o pastando... Pero no cazan siempre. De hecho no cazan casi nunca, y sufren porque pasan hambre... ¿Quién es feliz pasando hambre?¿Quien es feliz pasando miedo?
En cuanto los animales salvajes tienen oportunidad, acuden a la civilización para alimentarse, aún sabiendo el riesgo que corren...

No amigos, no creo que sean del todo felices los animales salvajes. Ni más libres, porque la libertad para moverse convive con la necesidad de comer y con el miedo a los depredadores naturales.

Algo parecido pasa con los seres humanos -como venía diciendo al principio del texto-. Aunque aquí la cosa se complica, porque la felicidad y la libertad ya no dependen sólo del hambre y del miedo a los depredadores, al menos en los países desarrollados, si no de muchos otros factores -que ya expuse hace tiempo en los post sobre la idea de felicidad-.

Para mí la felicidad "simple" es la del hamster, que pasa los días comiendo y haciendo girar la rueda.
Ese tipo de felicidad, yo la comparo en los humanos a quienes centran toda su vida en grandes comidas, juergas y borracheras. O en quienes centran su vida en el deporte, y hacen depender su felicidad de ello, sin cultivar otros menesteres. Por poner dos ejemplos pero podría poner más. Yo también practico actividades y me meto juergas, pero no destino ni la mitad de mi tiempo libre a éste tipo de ocio, precisamente por ésta idea de la felicidad que os estoy explicando y que otras veces ya he comentado...

Cabe mencionar que cuando me refiero a "felicidad", lo hago teniendo en cuenta que para mí su único significado sería el relacionado con el hedonismo.
Y también aprovecho para referirme a mi idea de la felicidad más completa posible para el ser humano. A la cual sólo pueden tener acceso quienes llevan implícita la curiosidad por el aprendizaje general -aunque por completo no sea posible-.

Es decir que quienes tienen curiosidad por teorizar y reflexionar acerca de muchas cosas, tienen en su poder la llave para acceder a una felicidad inagotable. Porque se obtiene placer aprendiendo de todos los gremios y todas las disciplinas, desde la idea hasta su materialización, y viceversa. Porque estas dos cosas siempre se retroalimentan. Y lo hacen porque están obligadas a actualizarse la una con la otra: las ideas y la experiencia material de cada disciplina.
Por eso, quien tiene -o los que tenemos- el don de disfrutar con casi todas las materias  tenemos abiertas las puertas de la felicidad o el conjunto de felicidades más completo.

Otra cosa será que la vida nos lleve por caminos en los que tengamos que sacrificar mucho tiempo para sobrevivir, en cuyo caso la felicidad es una cosa a la que no tendríamos opción hasta conseguir tener nuestras necesidades básicas mínimamente cubiertas.
Algo parecido, más extenso y mejor planteado teorizaba Platón -hace más de dos milenios-, acerca sobre todo de la idea de bien...


Pues bien, ésta idea de la felicidad sirve para argumentar, el porqué considero que se vive más feliz en las grandes ciudades que en los pueblos pequeños. Porque en principio parece que cuando alguien de pueblo manifiesta que "en el pueblo porque se vive mejor", da la impresión de que nadie pueda o sepa argumentar cosas en contra de tal afirmación.

Parece un tema tabú porque muchos de los que vivimos en las grandes ciudades, tenemos nuestros orígenes en algún pueblo. Y por supuesto no queremos que se ofendan los de nuestro pueblo cuando subamos a las fiestas...Y es que una cosa suele ser común en el pueblo -y lo sé de buena fé porque me ocurría y aún a veces me ocurre lo mismo-, la entrega hacia los demás, y sentirse ofendido por los demás, suele suceder en el pueblo con la misma rapidez.



El ser humano está libre de condicionantes en los grandes núcleos donde pasa desapercibido, como decíamos al principio. Y allí es donde tiene más opciones para conocerse a si mismo, a mi juicio. Primero porque no está tan condicionado al qué dirán, y segundo porque las opciones para desarrollarse como persona -las habilidades, las aptitudes, el potencial, el talento- son muchas más.

De hecho en una ciudad grande están todas las opciones. Otra cosa es que buena parte de los que viven en la ciudad no saben aprovechar todo lo que tiene, y viven de manera muy rutinaria sin ninguna motivación para el desarrollo personal. Por tanto podemos encontrar personas en aldeas y pequeños pueblos, que jueguen a fútbol, toquen en la banda municipal y participen del desarrollo cultural del municipio, así como del suyo personal, teniendo una vida mucho más plena que muchos de los habitantes de la ciudad.

El habitat natural de la mayoría de los humanos ha de ser -y de hecho es- la ciudad. Irremediablemente por la naturaleza social de nuestra especie, la mayoría van a tener una tendencia a estar donde más tienen para elegir. Donde más opciones hay para desarrollar las habilidades sociales, el talento, y en general la mayor parte del potencial, que al florecer, nos permite experimentar muchas más formas de felicidad.

También se suele someter a juicio la bondad de los habitantes de pueblo frente a la frialdad e impasibilidad de la gente de ciudad...

Los habitantes de la ciudad, por desgracia, hoy en día, tienen la posibilidad de eximir muchas responsabilidades a título moral: las cuales en un pueblo estaría obligado a cumplir. No porque en el pueblo se lleve intrínseca la bondad -aunque a veces sí sea-, sino más bien por miedo al rechazo social. Al qué dirán tras no haberse entregado lo suficiente en los momentos de emergencia.

La idea de la bondad que hay en el pueblo viene marcada sobre todo por la idea de bondad del hombre. El hombre de pueblo suele basar la bondad en actos relacionados con el esfuerzo físico: tales como ayudar en tareas de construcción, de cargas y descargas, de actos clásicos de heroicidad como ayudar a alguien que se ha caído, o que ha sufrido un accidente, o en el campo etc...
Desde luego estas son formas de bondad, y también -aunque menos acentuadas- suceden en la ciudad.
Por desgracia en el pueblo existe un considerable miedo al rechazo social, y una tendencia a reaccionar con bondad sólo con las personas más fuertes fuertes o dominantes. Esta idea la podríamos extender a cualquier comunidad pequeña de personas sea pueblo, barrio, o incluso en el trabajo. Las personas más fuertes, dominantes y en general con buena reputación siempre van a recibir más ayuda que aquellos que no hacen tanto "ruido" socialmente hablando.

Emergencias por suerte no hay muchas en la vida. Y la bondad no es un tesoro que espera a aparecer sólo en las situaciones de emergencia.

Para mí la bondad se trabaja cada día en la convivencia. O más bien en hacer agradable la convivencia a los demás.
Son las personas "sufridas". Las que están atentas al detalle para que quienes les acompañan lo pasen lo más agradable posible.
Esas personas, que según imagino que diría Gardner, habrían desarrollado la inteligencia interpersonal, son las que hacen la vida más placentera. "A menudo" las que menos ruido hacen en su paso por la vida por desgracia...